El mirador estival

Relatos veraniegos a cámara lenta

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Propuesta

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En esta época veraniega/vacacional en la que muchos estamos inmersos (yo todavía no, por desgracia, pero ya me voy haciendo a la idea), casi todos nos liberamos de gran parte de las correas que nos comprimen el resto del año: trabajo, tráfico, horarios, compromisos…, prisa en general.

Cuando desconectamos de la rutina diaria y alienante del resto del año, podemos dedicar más tiempo a observar nuestro entorno, como si la película que pasa frente a nuestros ojos lo hiciera a velocidad ralentizada, algo similar a la cámara lenta de las películas o la televisión. Y esa velocidad más lenta nos permite captar sensaciones, imágenes e ideas que en otro caso pasarían desapercibidas o simplemente ignoradas. Pues bien, mi propuesta se centra en todas esas instantáneas, en esas fotografías que ahora sí vemos, y por tanto podemos describir con calma y con detalle.

Supongo que todos disponemos de una cámara fotográfica, probablemente digital, con la que captar una imagen fija de algo que llame de alguna forma nuestra atención: ese paisaje que se puede ver desde casa y en el que no solemos fijarnos habitualmente, un grupo de personas anónimas que juega al fútbol en la playa a la puesta del sol, una pareja de ancianos que pasea en manga corta bajo la sombra de unas acacias, la sonrisa de un niño con la cara repleta de helado de chocolate y la mirada fija en el tiovivo de la feria, la paz que refleja una señora embutida en un bañador azul mientras duerme la siesta bajo una pequeña sombrilla de playa… Cualquiera de esas fotografías, por sí sola, representa ya una pequeña historia, un microcuento que espera a que alguien lo plasme en palabras.

Nosotros sabemos escribir, y vamos a demostrarlo.

El plan es muy sencillo: basta con darse una vuelta por el entorno que nos rodea, fijarnos en cualquier detalle que llame nuestra atención, plasmarlo mediante una fotografía y después, en la calma de esa habitación fresquita y silenciosa en la que mejor se nos da escribir, dedicar un rato a extraer, con palabras, la historia que se esconde detrás de la foto. No hace falta decir que se pueden inventar, desarrollar, recrear o concatenar otras historias paralelas a la de la instantánea, todo lo que haga falta para conseguir un microcuento —o algo más largo, quién sabe— a partir de una imagen. Ya lo hicimos con la vaca de Tansey, y salió bastante bien. Ahora, en lugar de una fotografía igual para todos, cada uno podrá basar el cuento en su propia imagen, en lo que está viendo a cámara lenta gracias a esta merecida desconexión estival.

De momento, hasta que tenga tiempo para montar un blog o algo similar, será suficiente con que enviemos al grupo (gruporelato@ yahoogroups. com) un mensaje de correo con el cuento —escrito en Word, por ejemplo— y la fotografía adjunta al mensaje.

Bueno, se trata tan solo de una propuesta, pero si os parece interesante, posible y divertida, podemos ponerla en marcha y —estoy seguro— conseguir un resultado de calidad, algo como un proyecto fin de curso. En vuestras manos lo dejo.

1 comentarios:

Anónimo dijo...

Yisus, derrochas gran imaginación creativa, tánto para escribir (surtout)como para parir ideas que movilicen al grupo, incluso en tus momentos bajos.Y te doy las gracias por ello,ya que sin tí, este foro no tiraría palante.Sólo espero que pronto participes tú con tus cosas.´La idea es simplemente genial.

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