Era raro estar tan solo, a pesar de toda esa gente.
Siempre habían estado juntos, desde que nacieron,
Siempre habían estado juntos, desde que nacieron,
y no conseguía hacerse a la idea de esta separación tan extraña y súbita
Y eso que, a lo largo de los días y las horas, muchas veces preferían estar alejados, no más de metro, ó metro y medio.
Y eso que, a lo largo de los días y las horas, muchas veces preferían estar alejados, no más de metro, ó metro y medio.
Uno arriba, otro abajo, tú debajo de la silla, yo encima de la mesa.
Pero no podía evitar el recuerdo de tántas cosas juntos: los abrazos, los nudos, correr, alternar escalones,bailar...
Ah, el baile. Era tan excitante competir en tal cosa, aún y cuando sabía que el peso, el paso, el freno y todo lo demás recaía sobre el otro. No en vano era el amo de la lateralidad,algo desconocido por muchos, y que para sus ojos lo hacía tan imprescindible y admirado.
Y ahora lo había abandonado, sin entender muy bien la razón. Decía que un paisaje, un bosque,lo había subyugado y atraído fatalmente hacia él.
Pero no podía evitar el recuerdo de tántas cosas juntos: los abrazos, los nudos, correr, alternar escalones,bailar...
Ah, el baile. Era tan excitante competir en tal cosa, aún y cuando sabía que el peso, el paso, el freno y todo lo demás recaía sobre el otro. No en vano era el amo de la lateralidad,algo desconocido por muchos, y que para sus ojos lo hacía tan imprescindible y admirado.
Y ahora lo había abandonado, sin entender muy bien la razón. Decía que un paisaje, un bosque,lo había subyugado y atraído fatalmente hacia él.
Podían haber hecho el viaje juntos como siempre, sin embargo no fué así. Aquello era sólo suyo, había brotado de su interior, y no podían habitarlo ambos, ni compartirlo.
Hoy, distraído y triste, miraba el horizonte de otro mar, otro paisaje.Estiraba sus dedos, los abría, esperando encontrar el contacto con el otro.
Pero las olas que se acercaban a la orilla, solo podían salpicar a uno, a uno solo.
Hoy, distraído y triste, miraba el horizonte de otro mar, otro paisaje.Estiraba sus dedos, los abría, esperando encontrar el contacto con el otro.
Pero las olas que se acercaban a la orilla, solo podían salpicar a uno, a uno solo.

0 comentarios:
Publicar un comentario